Esta obra representa, para todos aquellos músicos interesados en el ambiente musical español del último cuarto del siglo XIX, un documento de valor testimonial incomparable, muy en la línea del estilo decimonónico, que nos hace reflexionar sobre la realidad y la situación social de la música en nuestro país y de la que podría decirse sin temor a errar que ha mantenido inalterables sus estructuras hasta nuestros días.

Cuanto más interesante pueda ser para el conocimiento flautístico, muy especialmente por todas las referencias que se hacen sobre los personajes, las fechas y la pedagogía propia de la flauta durante esos años, dado que en la actualidad se encuentran muy escasos documentos de ese siglo -glorioso para la flauta como instrumento- cada vez menos "oscuro" afortunadamente y que fue principalmente operístico, pianístico y violinístico.

Es seguro que lo más importante del libro se aquilata en su prólogo y no en la memoria del instrumento, que es paradógicamente el argumento de su elaboración.

Los comentaristas, Joaquín Gericó y Francisco Javier López, catedráticos de flauta, hacen una crítica del texto abundando en aquellas partes que requieren mayor comprensión e información, aportando otros documentos que prueban o desmienten afirmaciones hechas durante la obra. Se trata de dar nueva vida a un libro insólito por su contenido y su planteamiento.