Publicadas en Hamburgo en 1830 y dedicadas por Ribas a su amigo M.M. Castro, estas sonatas constituyen un legado único en sus características, dentro del marco de la música de cámara española para flauta del siglo XIX.

De gran lucimiento y virtuosismo para la flauta, debido a la costumbre de la época, están escritas para guitarra y flauta, en lugar de para flauta y guitarra que sería hoy en día lo lógico. Las dos constan de tres partes bien diferenciadas entre sí, en las cuales siempre es la flauta la que presenta y desarrolla todos los temas que van apareciendo a lo largo de ellas. la primera, de estructura más clásica, empieza Allº. Moderato, en su parte central sitúa el Adte. Sostenuto y acaba con un Rondó. Siendo la segunda más acorde con la época, comienza con un Allº. Vivace al que sigue, como segundo tiempo, el Andante con variaciones en las que la flauta da buena muestra de la riqueza en la variedad de ataques que posee y su gran agilidad, cosa que merece una pequeña reflexión, ya que en 1830 las flautas al uso (de cinco llaves las más utilizadas), no prestaban la facilidad en la ejecución que más tarde ofrecieron las flautas Boehm.

Acaba esta segunda sonata también con un Rondó, el cual ha sido ligeramente retocado, por Joaquín Gericó, en los compases siguientes de la parte de flauta: 1-2, 5-6, 37-38, 41-42 del principio y, 6-7, 10-11 antes del Più Mosso final, por lo desprotegida que quedaba la guitarra, sola, en la presentación de su pequeño tema de dos compases de duración, a todas luces falto de interés.